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Relatos

 

Nunca contigo, siempre sin ti.

14 de junio:

    • Arrepentimiento, esa una emoción que se repite muchas veces en las personas. Arrepentirse de hacerlo mal, arrepentirse de no haber hecho nada.
      Estoy sentado en mi habitación, te recuerdo cada vez más, cada día más……..
      Pienso en lo que no hice y en lo que debí hacer, en lo que no me atreví a decirte. Sueño con aquellos días en los que tenia a mi lado, tan cerca, tan lejos.
      Siento que te amo, que me muero porque ya no te tengo, porque nunca te tuve conmigo.
      El paso del tiempo destruye mi cuerpo, pero no mi corazón. No tiene poder alguno en ese lugar especial adornado con tu retrato, con tu sonrisa, con tu mirada.
      Cada noche mi corazón vuelve a ser el de antaño, mi espíritu vuela en tu dirección, te siento pero no llego a verte, aun así, te imagino tan hermosa como siempre.
      Tu recuerdo me hace abrir viejas heridas que nunca serán cerradas, es la deuda que he de pagar cada vez que vuelves a mí, esos buenos momentos están ligados a otros no tanto, otros en los que la vida no significó nada para mi, otros donde deseaba morir.
      Como estar en un mar frio y oscuro, sin principio ni fin, hundiéndome cada vez más, estirando la mano hacia una luz que nunca llegaba a distinguir.
      Revivo cada instante, me obligo a volver a aquel rincón de mi ser, aquel que tiene un lúgubre pasillo con puertas a ambos lados, cada puerta es un recuerdo, cada recuerdo es un dolor. Dolor de un tiempo pasado que no fue mejor que el anterior.
      Solo tú me rescatabas de aquello, solo tú me hablabas, me consolabas, me ofrecías un reposo, un hombro donde llorar.
      Después te volvía a ver, pero no podía decirte nada de lo que sentía, eras como aquello que se ve, pero que nunca se llegara a tocar.
      Solo tú inclinabas la balanza, bastaba una sola mirada para iluminar mi alma, para disipar la oscuridad que en ella había. Nunca me perdonaré por lo que no hice, por lo que no te dije, aun a sabiendas de lo que pensabas, nunca llegue a decirte nada.
      Una vez grabe tu nombre y prometí que alguna vez estarías allí y completaría las palabras junto a ti. Pero aquel árbol se quedo esperando por nosotros.
      Los años pasaron por los dos y ahora ya no se donde estas, ya no se donde te fuiste, si llegaste a ser feliz alguna vez.
      Hoy lanzaré esta carta al viento y después me engañaré pensando en que leerás sus palabras, y en que me recordarás como yo te recuerdo a ti.

15 de junio:

    • Llueve, el día es gris, los rayos del sol son incapaces de filtrarse entre el manto de nubes.
      Hoy te he visto otra vez, hace tiempo, tiempo atrás. Vi tu mirada en la mirada de otra cara, otro cuerpo, pero siempre tú. Y otra vez no pude decir nada, como un muñeco en una cama, viendo, sintiendo pero un muñeco al fin y al cabo.
      He besado, he amado, he llorado, y en vez de verlas a ellas, te veo siempre a ti. Una tortura constante, tortura de tenerte allí junto a mí, cerrar los ojos y verte, pero abrirlos y no reconocer tu rostro en el de ellas.
      ¿Por qué sigo esperando aún?, ¿Por qué no puedo seguir adelante sin más?
      Todas esas mujeres, todas con las que estuve, con las que estoy y con las que estaré, no son si no cascarones vacíos si tu no estas en su interior.
      Cada día vuelves, más diferente que el día anterior. A veces me cruzo contigo, pero miro y ya no estas, siento tu perfume al pasar, como si fuera oxigeno para un moribundo. Me vuelvo, te busco entre la multitud, entre todos los demás, pero sigo quedándome solo como siempre.
      Me han amado, me han querido pero nunca he llegado a querer aquello que he tenido, y sin embargo, moriría por aquello que no he podido tener.
      Duermo, sueño, siento tu abrazo, tu aliento, descanso en tu regazo, pero despierto y me quedo allí en la oscuridad mirando entre ella, intentando volver a verte una vez más.
      Ella me abraza, me besa, pero se que en el fondo no siento nada por ella; ni por ella, ni por ninguna otra. La miro y en un segundo me siento extraño, incompleto, como una pieza perdida de un puzzle, pero no quiero decírselo, no quiero verla llorar ni ser el artífice que rompa un corazón. Y así, día a día me engaño a mi mismo, creando una vida artificial donde encajo como un anillo de bodas encaja en el anular de la más bella novia.
      Mantendré esta vida que no debería de vivir, y una parte de mi seguirá encerrada en esa historia que nunca llegó a hacerse realidad, donde tu eres el todo y lo demás ya no significa nada.
    • By Xavi.

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