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Estímulo

Estímulo:

“Te prometo que esta noche tendrás una experiencia…..estimulante”

Nika cerró su móvil, era viernes y su jornada laboral había terminado. Mientras recorría las calles llenas de jóvenes adictos a las noches cargadas de alcohol, sexo y drogas, sentía como su libido iba en aumento. Tenía los pezones erizados bajo su sostén y notaba la humedad entre sus piernas. El hecho de saber que Daniel la esperaba hacia que su corazón latiera de forma desbocada.
Lo había conocido días atrás en un Púb cualquiera de la ciudad, ambos buscaban lo mismo y los dos encontraron lo que buscaban. El recuerdo de su miembro, muy dentro de ella, hizo que se estremeciera de placer.
Hoy hacia una semana de aquello y precisamente era hoy cuando ella había recibido el mensaje en su teléfono. La esperaba en su casa, y por sus insinuaciones, sabia que tendrían varias horas de sexo desenfrenado por delante, dando rienda suelta a todo el fulgor de sus cuerpos. El suyo ardía de deseo al pensarlo.
Enfiló la calle donde estaba la casa de Daniel, era tal la oscuridad de la noche que la luz de las farolas parecía ser absorbida por ella. Nika entró en el jardín y se encamino hacia la puerta, una mortecina luz roja salía tímidamente de su interior. Recordó de nuevo aquel primer encuentro sexual bajo el neón de la parte trasera del Púb. y sonrió.
Giró el picaporte, la puerta estaba abierta. Entró en la vivienda y se desprendió del abrigo barato dejando al aire su cuerpo semidesnudo. Oía música en el piso de arriba, una canción que no conocía pero que le gustaba, era perfecta para el sexo. Subió los peldaños y fue desprendiéndose de la ropa que le quedaba.
En lo alto de la escalera encontró una botella de champán dentro de un cubo con hielo, junto al cubo había una nota con la letra de Daniel que leyó mientras se acercaba a la habitación.

“Bajo la vista y te observo, te siento llegar;
Ardo en deseos de poderte abrazar;
Fundirme contigo, en tu cuerpo otra vez;
En esta vieja noche, a punto de perecer;
Me queda poco tiempo, pronto ya será tarde;
Quisiera acercarme, contigo saciar mi hambre;

La última frase del poema parecía incompleta pero le dio igual, el se la mostraría.
Abrió la puerta y, al acercarse, descubrió el cuerpo sin vida de Daniel en la cama, sus sabanas estaban empapadas en sangre que relucía bajo la tímida luz roja que lo bañaba todo.
Mientras la botella se le resbalaba de sus manos, Nika retrocedió unos pasos hasta que su cuerpo chocó contra algo. Sintió unas manos férreas en sus hombros y oyó un susurro.
-Entrar dentro de ti, clavarme en tu carne y sentir la dulzura de tu salada sangre.
El vampiro clavó sus colmillos en el cuello de Nika sin darle tiempo a reaccionar, la sangre de una mujer como aquella era de sabor metálico, impura, cargada de placer, la succiono como si fuera el último elixir de vida de un moribundo. Mientras, sus manos se aferraron a los voluptuosos pechos y sus uñas se hundieron en la carne dando paso a hilos carmesí que bajaban por su cuerpo.
La vida de la mujer se extinguió sin darle tiempo a gritar si quiera, el vampiro se levantó, saciado por aquella noche pondría rumbo hacia otros placeres más terrenos y estimulantes, la noche aún no se había acabado y tenia mucho que explorar en la basta extensión de la ciudad.

La casa fue pasto de las llamas. Al amanecer, toda ella era un montón de cenizas.
Los familiares lloraron a sus muertos y de la existencia del vampiro no se supo jamás.

By Xavi

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